PIPA CALABASH

De la palabra del idioma español calabaza deriva el nombre de esta pipa que es fabricada con una calabaza de orígen sudafricano de nombre botánico Lagenaria vulgaris, que pertenece al grupos de plantas que integran también el melón y el pepino.
Carl Ehwa en su libro
The book of pipes and tobacco acredita a exploradores holandeses su descubrimiento durante sus viajes de mediados del siglo XVII, ellos observaron en Sudáfrica a nativos fumando marihuana en pipas realizadas con esta calabaza, las cuales eran muy diferentes a las pipas para tabaco que se popularizaron posteriormente.

Es cerca de 1750 cuando comienza la importación hacia Holanda de las calabazas Lagenaria vulgaris para fabricar pipas.
El período de expansión de esta clase de pipa ocurrió entre 1850 y 1900 apróximadamente, cuando empieza a lograr una mayor popularidad, ya en la primera década del siglo XX se hace conocida prácticamente en todo el mundo.
Si bien se han plantado las semillas de esta calabaza sudafricana en otros lugares, la mejor para fabricar la pipa calabash crece en Sudáfrica.
Se utiliza para la fabricación de la pipa el particular cuello curvo de la misma; luego de cosechada, el cuello es cortado y se retira el interior pulposo, posteriormente es secada al sol; luego es arenada y pulida.
No existen dos calabash iguales por lo que es necesario la construcción de un hornillo diferente para cada una de ellas, se ha utilizado para ello un mineral como la espuma de mar (meerschaum), arcilla, porcelana y también el yeso.
En Sudáfrica utilizaron el meerschaum africano de minas de Tanzania y en Europa el de Turquía.
El hornillo tiene en su base un orificio para el pasaje del humo. La pipa se completa con la boquilla, antiguamente de ámbar y actualmente de ebonita o acrílico.

En 1906, H. L. Washington, cónsul general de Estados Unidos en Ciudad del Cabo informaba que el uso de la calabaza como cazoleta de pipas fue descubierto por los bóers y después de la guerra Bóer la moda de utilizar estas pipas se introdujo en Inglaterra (de la publicación The south african pipe calabash (autores Fairchild y Collins)).

Imágen: Popular Mechanics - Abril 1910

Algunas caracteristicas de esta pipa que la hacen diferente son:
1 - Su inusual forma.
2 - Un especialmente fresca fumada debido al gran espacio de aire que tiene en su interior, a donde es dirigido el humo cuando pasa a través del orificio de la base del hornillo.
3 - Una fumada dulce y seca al quedar depositados dentro del interior de la calabaza los jugos de la combustión del tabaco.
4 - Lo liviano de su peso que la hace muy confortable para fumar mientras se camina o se realiza alguna actividad con las manos.

Algunos fabricantes sustituyen la calabaza por madera, imitando la forma, se ha utilizado para ello mayormente la caoba.
Existen pipas de madera de brezo que tienen la forma de la pipa calabash (aunque de menor tamaño), pero no su particular sistema de fumada.
Algunas pipas también se han fabricado utilizando una calabaza similar a la que artificialmente se le ha curvado el cuello, por ejemplo mientras está creciendo se la mantiene apoyada sobre una tabla de madera con clavijas que van curvando por etapas el cuello hasta que queda de una forma similar a la verdadera calabash.

Pipa calabash marca Comoys (imágen ebay)

Fuentes:
Carl Ehwa (The book of pipes and tobacco)
Carl Avery (Tobaccoland)
Milton Sherman (All about tobacco)

Otra versión sobre su orígen

La historia de la pipa Calabash.

Si usted es el dueño de una pipa Calabash, que se ha deleitado con su peso liviano, su forma elegante y sus inusuales cualidades para fumar, sin embargo, es probable que no se haya dado cuenta de que ser dueño de una Calabash se debe a la habilidad de un soldado inglés, y que el artículo que usted aprecia por su intenso color y fragancia es propiamente un primo del pepino, el melón y la papa del aire - una calabaza de la familia Lagenaria vulgaris.

Un soldado británico, por lo que cuenta la historia, había roto su mimada pipa de brezo, y todo lo que quedaba de ella era la boquilla de ebonita. Cruzando un campo un día pisó una calabaza, que los nativos sudafricanos utilizan cuando está verde para alimentar el ganado, y se dio cuenta de que la curvatura del tallo se parecía a su pipa. Recogió la calabaza y limpió su interior, luego colocó en la misma la boquilla que tenía, y así nació la primera pipa Calabash. La calabaza estaba verde y no se quemaba, y tomó un color hermoso; así que cuando la Guerra Boer finalizó, Tommy Atkins (*) regresó a Inglaterra con su pipa y algunas calabazas.

Pero las calabazas secas se quemaban, y que era necesario forrarlas. Primero fue utilizado el zinc, este mostró ser insatisfactorio, más tarde se probó la espuma de mar y luego el polvo comprimido de este mineral, que se utiliza actualmente.

Esta calabaza se puede cultivar en los Estados Unidos, pero a medida que crece se debe tener mucho cuidado en la conformación del cuello por lo que nunca será ampliamente cultivada aquí, ya que este trabajo puede ser mucho más barato realizado en África.
De hecho, las mejores calabazas vienen desde una región a lo largo del borde del desierto de Karoo en Sudáfrica, dónde una temperatura de 48 grados a la sombra no es en absoluto inusual. Crecen en un suelo arenoso y florecen como el laurel de las Escrituras, a veces creciendo juntas cincuenta calabazas, pero su cultivo es de ninguna manera fácil - para la finalidad de fabricar pipas – debido a que la superficie de la calabaza fácilmente se magulla o raya, y además la planta se ve acosada por gusanos e insectos.

Cuando las calabazas maduras se recogen, todas las imperfecciones son retiradas, y luego el tallo de la calabaza cortado apróximadamente de la longitud adecuada para una pipa. La pulpa se retira cuidadosamente, y la piel de afuera raspada, luego se hierven y se limpian en grandes cubas. Esta limpieza se repite varias veces, después de lo cual las calabazas se colocan en bandejas grandes y exponen al sol para que se sequen completamente.
Esta, también, es una operación que debe realizarse con sumo cuidado, ya que las temperaturas extremas agrietan o distorsionan las cazoletas quedando no aptas para su uso.

Los fabricantes primeramente pulen la superficie hasta un color dorado brillante tan apreciado por los fumadores, teniendo mucho cuidado de no rayar las cazoletas. A continuación, se incorporará la boquilla, de ámbar, ebonita u otro material, dependiendo de la calidad de la cazoleta, y del tipo de ajuste de la misma, entonces se coloca en su posición. El resultado será una pipa de líneas agradables, de buenas fumadas, extremadamente liviana, con una capacidad de colorearse como la de la espuma de mar, pero sin la desventajas y la obligación de "quemar" de una espuma de mar.
- Pharmaceutical Era
(*) Tommy Atkins (a menudo sólo Tommy) término del argot para referirse al soldado raso del ejército británico. Fue establecido durante el siglo XIX, pero se asocia particularmente con la Primera Guerra Mundial (fuente: traducido de Wikipedia).

BULLETIN OF PHARMACY A LIVE MAGAZINE FOR DRUGGISTS (EE.UU).
EDITOR: HARRY B. MASON, Ph.G.
ASSISTANT EDITOR: JOHN HELFMAN, BS.Phar.
VOLUME XXVI— JANUARY TO DECEMBER, 1912
Fuente: archive.org; publicación escaneada por Google.

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Imágen: Publicación del U.S Deparment of Agriculture, The south african pipe calabash, autores David Fairchild y G. N. Collins (1909)

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Extraído del artículo Cultivar su propia espuma de mar (To grow your own meerschaum) de Guy Elliott Mitchell

Por otra parte, hasta hace muy poco tiempo, las calabazas que forman las cazoletas de las pipas se han cultivado solo en Sudáfrica y el suministro aquí ha sido tan limitado que se han tratado como novedades y se han ofrecido al público a precios casi prohibitivos.
Los experimentadores del Departamento de Agricultura han descubierto que desde Nueva Inglaterra hasta el Golfo y desde el Atlántico hasta el Pacífico, la semilla produce los frutos característicos a partir de los cuales se hacen las pipas, de modo que cualquier hombre pueda convertirse en su propio fabricante de pipas de espuma de mar, desde el principio. Las viñas son cultivadoras exuberantes, pero se les debe permitir que se desplacen por el suelo en lugar de sobre un enrejado. La razón de esto fue descubierta el verano pasado, con plantas que crecían en una cerca de seis pies.

Si se permite que los frutos descansen en el suelo, forman sus cuellos torcidos de forma bastante natural y sin ayuda, y, aunque no todos ellos de ninguna manera hacen cuellos adecuados para las pipas, muchos de ellos ciertamente lo hacen. Se ha descubierto que es posible hacer que estos cuellos de calabaza crezcan en cualquier forma deseada. Disponiendo de tableros de media pulgada de seis por ocho pulgadas de tamaño, llenos de orificios de un cuarto de pulgada lo más cerca posible, ya que se pueden perforar y usar cinco o seis clavijas para cada uno, que deben ser de aproximadamente tres pulgadas de largo, redondeadas para encajar en los orificios y acolchadas con tela para que no rayen la tierna calabaza.
Se requiere una de estas tablas para cada pipa hasta que su cuello se encuentre en la curva correcta; luego se puede quitar y usar para otro. La calabaza, cuando aún es joven y antes de que se haya endurecido su delicado cuello, se coloca en el tablero, se dobla suavemente en la dirección deseada y se fija en su lugar. Al día siguiente, la tensión se relajará y el fruto podrá ser aún más forzada. Tres o cuatro reajustes de las clavijas son generalmente suficientes para llevar la calabaza hasta el punto donde el cuello está fijo en forma.

Las viñas de calabaza de espuma de mar prosperarán en cualquier suelo rico de jardín. Se deben hacer camas de estiércol bien podrido y marga suave, como para pepinos o melones y las semillas sembradas como si fueran semillas de melón, alrededor de una pulgada de profundidad. La viña es un buen portador. Cuatro plantas vigorosas cultivadas en Maryland en 1908 produjeron alrededor de setenta y cinco calabazas. Pero no se debe pensar que todas las calabazas serán aptas para cazoletas de pipa, a menos que se encuentre cada fruto mientras el cuello todavía sea flexible y esté tan amarrado que forme la curva adecuada. Entre las hojas grandes, el hallazgo de las calabazas muy jóvenes requiere mucha búsqueda y en intervalos frecuentes. Además, los insectos estropean a muchas. Las calabazas deben dejarse el mayor tiempo posible en las enredaderas para engrosar bien sus cascaras.

Al hacer una pipa, primero debes, por supuesto, tomar tu calabaza; luego el extremo del cuello debe cortarse y toda la médula debe retirarse cuidadosamente desde el interior. La cutícula externa delgada debe rasparse con un cuchillo afilado antes de que se seque; al menos, se desprende más fácilmente entonces, y si se deja, formará alimento para los moldes. La piedra pómez en polvo es buena para pulir la superficie dura; el papel de lija rayará.
El secado de las calabazas parece una cosa simple, pero existe el peligro de los mohos. Si se almacena en una habitación cálida y cerrada durante solo unos días, la cutícula se cubrirá con manchas antiestéticas, que arruinan la capa dura que se encuentra debajo, decolorándola. Los cuellos, después de ser limpiados y raspados, se curarán mejor si se cuelgan en una habitación fresca y seca, pero no se congelan donde circula una gran cantidad de aire. Posponer la fabricación de la pipa hasta que las calabazas estén bien sazonadas. Los accesorios necesarios son una boquilla de ebonita, un hornillo y algunas tiras finas de corcho, cuyo costo no debe exceder los cincuenta centavos. Además de esto, algunos centavos para yeso de París serán necesarios. Corte suavemente la punta del extremo pequeño y pásele con una hoja de cuchillo en la cavidad estrecha del cuello. En este fije firmemente una boquilla de ebonita con su mecha con rosca de marfil. Si se dificulta conseguir hacer la rosca en el duro marfil, incluso después de la inmersión del extremo del cuello de la calabaza en agua caliente, con un dado mecánico de la medida correspondiente a la rosca de la mecha lo puede hacer. El extremo grande con forma de trompeta del cuello de la calabaza se corta a continuación con una sierra fina, con el ángulo adecuado y lo suficientemente bajo como para que quepa un hornillo corriente de espuma de mar barato en él, con su borde al ras con el exterior de la calabaza.

Unas cuantas cucharaditas de yeso de París mezclado con agua para formar una pasta dura se extienden como una capa gruesa de media pulgada en el borde del cuello de la calabaza. El hornillo de espuma de mar se engrasa primero y luego se fuerza en su lugar contra el yeso fresco y se deja solo el tiempo suficiente para permitir que el yeso fragüe ligeramente, aproximadamente tres minutos; de lo contrario se pegará rápido. La configuración para el hornillo ahora está hecha, pero no se perfecciona hasta que una tira de corcho fino, como el del extremo de los cigarrillos, se haya pegado suavemente sobre la superficie del yeso. Cuando se realiza correctamente, por supuesto, el trabajo debe hacerse con cuidado, el hornillo de espuma de mar queda bien ajustado, pero se quita fácilmente con un giro de los dedos cuando se debe limpiar la pipa.
Publicado en Technical World Magazine, volumen 13 – 1910. (Se puede acceder a la totalidad del texto en idioma inglés e imágenes a través de https://babel.hathitrust.org).

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Pipas en los trópicos.

A los fabricantes de pipas les puede interesar saber que los fumadores de pipa que van a los trópicos por lo general encuentran que el brezo pierde su encanto y lo abandonan. Lo hacen a regañadientes y, por lo general, se preguntan por qué el cambio de clima debería funcionar también como un cambio en la cantidad de satisfacción obtenida de una pipa. Esta pregunta, hasta ahora sin respuesta, ha sido finalmente investigada y la investigación ha producido resultados de un caracter muy interesante. Fue realizado por el Dr. Gilbert Brooke, quien escribe a The Lancet desde Singapur. Usó el siguiente aparato:

1. Una pipa de brezo bulldog de cinco pulgadas, boquilla de vulcanita; un mes de uso; hornillo no muy apelmazado.
2. Una pipa calabash de tamaño pequeño; hornillo interior desmontable de espuma de mar; boquilla de vulcanita; dos meses de uso; hornillo bastante apelmazado.
3. Cada pipa se fumaba artificialmente hasta el final mediante el uso de un tubo de goma y una bomba de gas, simulando las condiciones normales lo más cerca posible.
4. Bulbo de un termómetro centígrado (certificado; no registrado) insertado en el tubo de goma a un cuarto de pulgada. Desde la abertura de la boquilla y observaciones directas continuamente tomadas.
5. Las pipas permitieron enfriarse bastante entre cada experimento.
6. Sólo se utilizaron tabacos conocidos.

Se llegó a las siguientes conclusiones:
1. El tabaco húmedo da humo más caliente que el tabaco seco.
2. El tabaco fino produce un humo marcadamente más caliente que el tabaco de corte grueso.
3. El humo de una pipa de brezo es considerablemente más caliente en los trópicos que en climas fríos, especialmente con tabacos finos.
4. El humo de una pipa de brezo siempre es más caliente que la temperatura de la respiración, aunque con un tabaco grueso en un día frío de invierno, la diferencia de temperatura sería apenas perceptible.
5. Las variaciones en la temperatura del aire o en el tipo de tabaco usado tienen un efecto comparativamente leve en la temperatura del humo de la pipa calabash, ya que este último es siempre más frío que la temperatura de la respiración.
6. De acuerdo con el tabaco utilizado, una pipa calabash produce un humo que es de 14 a 24 grados más frío que una pipa de brezo.
7. Un tabaco de corte grueso, seco y fumado en una pipa calabash parece ser el punto culminante de fumar una pipa "fresca".

El escritor afirma además que después de su introducción a una pipa calabash, "fumar pipa en los trópicos se convirtió en un gran placer para mí por primera vez". - Tobacco (New York).
Publicado en AMERICAN INDUSTRIES, Industrial Digest Section, Volumen 16, años 1915 – 1916.

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 Una calabash que no posee la forma típica de las calabazas sudafricanas; caña de cerezo, pisadientes de cuerno y hornillo revestido de espuma de mar,
publicado en un catálogo de Sears, Roebuck  and Co. de Estados Unidos de 1912.



Pipa Elfo sistema calabash del artesano uruguayo Helios Guidotti

www.angelfire.com/folk/cpu