Pasajes de David Copperfield
novela de Charles Dickens (inglés)


Míster Peggotty fumaba su pipa. Yo sentí que era un momento propicio para la
conversación y las confidencias...
-¿Bueno? -dijo Emily-. Si yo fuera señora, le daría una chaqueta azul cielo con botones
de diamantes, un pantalón con su espada, un chaleco de terciopelo rojo, un sombrero de
tres picos, un gran reloj de oro, una pipa de plata y una caja llena de dinero.
...
Míster Peggotty nos sonreía fumando su pipa, y Ham se pasaba la noche haciendo gestos de satisfacción, sin decir nada.
...
Además era muy compasiva, pues cuando estando sentados después del té mister
Peggotty, mientras fumaba su pipa, aludió a la pérdida que yo había sufrido, asomaron
lágrimas a sus ojos y me miró con tanto cariño, que se lo agradecí con toda el alma.
...
-¡Eso es un amigo! -dijo mister Peggotty sacudiendo su pipa---. ¡Eso es un amigo del
que se puede hablar! Porque, ¡Dios le bendiga!, el corazón se alegra al mirarle.

...
-Y también supongo --dijo míster Peggotty mirándome a través del humo de su pipa que en los estudios será el primero...

Aunque Peggotty hubiera llevado casada diez años no creo que pudiese estar más a sus anchas y más igual que siempre; antes del té estuvo paseando con Emily y conmigo, mientras Barkis se fumaba su pipa filosóficamente, dichoso, supongo, con la contemplación de su felicidad.
...
El dueño de la tienda estaba sentado a la puerta en mangas de camisa, con la pipa en la boca; había muchos trajes y pantalones suspendidos del techo, y todo aquello sólo estaba alumbrado por dos candiles, de manera que parecía un hombre que hubiera colgado allí a sus enemigos y se regocijara con su venganza.
...
El señor Dollby (al menos Dollby era el nombre que se leía encima de la puerta de la tienda) cogió el chaleco, puso la pipa en el montante de la puerta, por encima de su cabeza, entró en la tienda seguido por mí...

Por mi parte, miraba a Jack Maldon como a un Simbad moderno y me lo figuraba amigo íntimo de todos los rajás del Oriente, sentado fumando largas pipas de oro, que lo menos tendrían una milla de largas si se hubieran podido desenvolver.
...
Como lo veía de lejos a Mister Omer, que fumaba su pipa cerca de la puerta de la trastienda, entré y pregunté cómo estaba.
...
-Por mi alma, ¿es usted? --dijo míster Omer-. ¿Cómo está usted? Siéntese. ¿Supongo que el humo no le molestará.
-Nada de eso; al contrario, me gusta... en la pipa de otro.
-¿En la suya no? --dijo míster Omer riendo-. Tanto mejor, caballero; es mala costumbre
para los jóvenes. Siéntese. Yo si fumo es a causa del asma.
Míster Omer había adelantado una silla para mí, y se volvió a sentar sin aliento, aspirando el humo de su pipa como si esperase encontrar en ella el soplo necesario a su existencia.
...
Asentí con la cabeza, y Omer tomando aliento con ayuda de su pipa, continuó...

-A decir verdad -dijo míster Omer dejando su pipa para poder frotarse la barbilla-, yo estaré más tranquilo cuando se haya casado.
-¿Por qué? -pregunté.
-Porque está inquieta -dijo míster Omer-. No es que no esté tan bonita como antes; al contrario, más bonita que nunca; ni es que trabaje menos; al contrario, valía por seis obreras y sigue valiéndolo; pero ella quiere alegría. ¿Comprende usted lo que quiero decir? -continuó míster Omer fumando un poco y restregándose después la barbilla-.
...
De todas maneras, no nos perjudica, pues sabe usted --dijo míster Omer tocándome con su pipa- no hay cuidado de que un hombre tan corto de resuello como yo, y que además tiene nietos, vaya a oprimir a un hermoso pajarito de ojos azules como ella.
...
Míster Omer percibió los pasos de su hija, que yo no había sentido todavía, y me tocó con la pipa, guiñándome un ojo como advertencia.
...que Barkis había llevado el día de su boda y que nunca se le había visto ni antes ni después; de una pipa de plata que parecía una pierna...

Todo tenía su aspecto agradable y cómodo. Míster Peggotty fumaba su pipa de la noche, y los preparativos de la cena seguían su curso; el fuego ardía alegremente; habían quitado las cenizas.
...
Minnie me dijo que a su padre le había afligido tanto lo ocurrido, que había estado todo el día triste y se había acostado sin fumar su pipa.
...
A menudo, por la noche, cuando tenía que hablarme, lo llevaba a fumar su pipa en el jardín; charlábamos paseando, y entonces yo recordaba su casa abandonada y todo lo que había querido a aquel viejo barco que representaba a mis ojos de niño un espectáculo tan sorprendente por la noche, cuando el fuego ardía alegremente y el viento gemía a
nuestro alrededor.
...y vi allí a mi viejo amigo Omer fumando su pipa. Me molestaba estar presente en la primera entrevista de míster Peggotty con su hermana y Ham y me disculpé con mister Omer para quedarme rezagado.
-¿Cómo está usted, míster Omer, después de tanto tiempo? ---dije al entrar.
Dispersó el humo de su pipa para verme mejor y pronto me reconoció, con sumo gusto.
...
Y además, ¿sabe usted?, es la silla más cómoda para fumar en pipa.
Nunca he visto una persona igual para acomodarse y divertirse con cualquier cosa como el viejo de míster Omer. Estaba tan radiante como si su sillón, su asma y sus piernas imposibilitadas fueran las diversas ramas de un gran invento para disfrutar más con su pipa.
...
-¡Dios mío! -dijo mister Omer volviendo a coger su pipa---. Hay que tomar las cosas como vienen; eso es lo que tenemos que hacer en esta vida. Joram está haciendo buenos negocios.
...
Sacudió la ceniza de su pipa en un recipiente dispuesto en el respaldo de su sillón.
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