LA PIPA DEL ABUELO
de Roberto Cruzamora (cubano)


Cuenta historias la cachimba
que ubicada entre cristales
de una vetusta vitrina
la observamos apagada,
polvorienta, sola y fría...
Cuántos pasan por su lado
y ni siquiera la miran
al revés de cuando estuvo
para todos encendida,
dándoles calor de hogar
a las reuniones más mínimas
que con causa o sin motivo
congregaba a las familias.
Entonces era un volcán
en plena fase eruptiva
arrojando fuego, humo
y aguaceros de cenizas
(por eso más de un vecino
escurrióse ante su vista
no sin antes persignarse
conjurando tal visita)
Pudo quizás tener patria
pero no es aún conocida.
Cuanto al respecto se arguya
son puras habladurías.
Así que os diré verdades
mezclándolas con mentiras.
Cuando llegaron las naos
de Colón a Fernandina
los indios la fabricaban
con técnicas primitivas
horadando el mismo centro
de una apropiada semilla
(Téngase en cuenta señores
la ausencia de factorías
y el escaso desarrollo
de las fuerzas productivas:
era el indio rara especie
auténticamente indígena).
Claro el secreto no estaba
precisamente en la pipa
sino en la hoja del tabaco
y la tierra en que crecía.

Pronto se hicieron famosos
Vuelta Abajo y Vuelta Arriba,
Vegas de Pinar del Río
compitiendo con Las Villas.
Se propagó por el mundo
el vicio de la cachimba
con picadura cubana
de picante nicotina.
En los mejores salones
de Europa fue recibida.
Pasó por el Medio Oriente
y otros dicen que por China.
De regreso en América
no permanecío tranquila
hasta enrolarse en las tropas
de los independentistas.
En Ayacucho con Sucre,
en La Guaira con Bolivar,
con San Martín en el Plata
y en Uruguay con Artigas.
De Cuba conserva verdes
innumerables heridas
de cuando Maceo y Gómez
desordenaban las filas
de las huestes españolas
con sus mesnadas mambisas.
Comprendamos al abuelo
que ya no fuma en su pipa
porque se acabó el tabaco
de picadura divina:
ningún otro le complace
como el de sus veguerías.
A ratos veo su sombra
con la mirada perdida
hacia donde está olvidada
su inolvidable cachimba,
y le corren lagrimones
por las rugosas mejillas
recordando que en su tiempo
ella no fue ni es la misma
que ahora está solamente
guardada como reliquia
entre vetustos cristales,
polvorienta, sola y fría...

Fuente: http://www.cubanuestra.nu/web/article.asp?artID=2194