Pasajes de Las minas del Rey Salomón
de Henry Rider Haggard (inglés)

En este instante llegaba la comida a su término, y como fuéramos a abandonar el salón, sir Enrique se me acercó e invitó a fumar una pipa en su camarote. Acepté y nos guió hacia la cámara de cubierta del Dunke1d, que era espaciosa y muy buena. Había antes estado dividida en dos; pero cuando sir Garnet o uno de esos grandes señorones viajaron por la costa en el Dunkeld, se quitó el tabique que las dividía y nunca más volvieron a reponerlo. Había en la cámara un sofá, y enfrente de él una mesa. Sir Enrique pidió al camarero una botella de whiskey y los tres nos sentamos y encendimos nuestras pipas.
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-¿Qué oyó usted en Bamangwato con relación a la expedición de mi hermano?preguntóme sir Enrique, mientras yo hacía una pausa para cargar mi pipa, antes de contestar al capitán Good.
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Me levanté y me puse a limpiar mi pipa. No tenía aún formada mi decisión y necesitaba un momento más para completarla. Antes que el encendido tabaco tocara el agua, estaba ya resuelta; ese corto instante fue precisamente el que me decidió.
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Satisfecho el apetito, encendimos nuestras pipas y nos tendimos sobré el césped, abandonándonos completamente a una felicidad tan grande, cuanto duras habían sido las miserias y penalidades que apenas acabábamos de arrostrar.
Imágen izq.: Fotografía del escritor Henry Rider Haggard (www.gutenberg.org)


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Terminada la comida cargamos nuestras pipas y las encendimos, cosa que dejó atónitos a Infadús y a Scragga, prueba evidente de que los kukuanos desconocen tan deliciosa costumbre. La planta crece abundantemente en su suelo; pero a igual de los zulús sólo la emplean para hacer rapé y la desconocieron por completo bajo el nuevo aspecto con que se les presentaba.
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Concluíamos de fumar nuestra pipa después del almuerzo, cuando apareció Infadús en persona a participarnos que Twala, el rey, estaba dispuesto para recibirnos, si teníamos a bien acudir inmediatantente a su presencia.
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-Estoy agradecido, Bougwan, y jamás lo olvidaré. En cuanto a Infadús no tardará en llegar. Esperemos. Así, pues, encendimos nuestras pipas y aguardamos.
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