![]() |
La Pipa en las novelas de Joseph Conrad |
| Lord Jim. Puedo mirar barcos que se hunden y fumar mi pipa todo el día. ¿Por qué no me devuelven mi pipa? Podría fumar, mientras miro los sapos. El barco estaba repleto de ellos... Pronunció la última palabra con el acento de una voz repentinamente acallada, y retiró la vista, poco a poco, de mi rostro. Se dedicó a cargar, afanoso, una pipa de caño largo, y en silencio, después,con el pulgar en el orificio del cuenco, volvió a mirarme en forma significativa... Cuando terminé, descruzó las piernas, dejó la pipa, se inclinó hacia delante, hacia mí, con avidez, con los codos en los brazos de su sillón, las yemas de los dedos juntas... Jim se hallaba sentado en un tronco de un árbol caído; sacó la pipa y comenzó a fumar. Brotaban nuevos pastos y arbustos; había rastros de obras bajo una masa de ramas espinosas... ... con un tronco ahuecado que giraba sobre una estaca aguzada; indicó, con el cuenco de la pipa, los trabajos realizados en el suelo... Estaba erguido, con la encendida pipa de brezo en la mano, una sonrisa en los labios y una chispa en los ojos juveniles. |
|
Amy Foster.
Mientras fumaba su pipa, paseaba de un lado a otro de la habitación. Una pequeña lámpara proyectaba
su luz sobre los papeles del escritorio...