|
Soneto anónimo |
Amigos,
¡enlutaos! Que la campana
Pregone por París mis desazones:
Y tú, prensa europea, dí a las naciones,
Cuán cruda es para mí la suerte insana.
¿Por qué
no se llevó a mi esposa ufana?
¿Para no angustiarme habría razones?
Más no, tras de maduras reflexiones,
vino a dar con mi flaco, la inhumana.
Hirió
la prenda amada, el dulce anhelo,
Que vívida miré y hoy miro inerte,
Mi sólo bien, mi único consuelo.
No hay suerte
más amarga que mi suerte;
No hay duelo más profundo que mi duelo:
¡Rota mi pipa está!...¡Venga la muerte!
El Arte de Fumar
(Tabacología universal) por García Ramón, miembro honorario de la Academia
Universal del Humo.