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La Pipa en las novelas de Washington Irving (estadounidense) |
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La aventura del negro
pescador. Allí estaba todavía el vaso en el cual había bebido, y las cenizas de su pipa, como si fueran su último suspiro. ... Encontraron al viejo pescador esperándolos, fumando su pipa. ... Wolfert la había ensanchado con dos alas, una a cada lado, y una cúpula, que servía de cuarto para tomar el té, donde él se refugiaba para fumar su pipa en los días de verano. ... |
La Leyenda de
Sleepy Hollow (llevada al cine como La leyenda del jinete sin cabeza)
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Balt Van Tassel era un hombre bueno, de alma apacible e indulgente; adoraba a su hija aún más que
a su pipa,...
... Balt, cuando a semejantes tareas se entregaba su hacendosa mujercita, fumaba tranquilamente su pipa, en el
otro extremo del salón, mirando a través de la ventana las furiosas acometidas de aquel espantapájaros
de madera,...
...
Así que, después de sopesar estas y aquellas posibilidades, mientras fumaban plácidamente
sus pipas de aromático tabaco, los hombres de Sleepy Hollow concluyeron que la única solución
al enigma la ofrecía el hecho inequívoco de que el pobre maestro había sido raptado por el
fantasma del jinete sin cabeza.
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Rip Van Winkle
Es cierto que muy raras veces hablaba, pero en cambio fumaba continuamente su pipa. Sus discípulos (pues
todo gran hombre los tiene), sin embargo, le entendían perfectamente y sabían comprender sus opiniones.
Cuando se leía o se contaba algo que no era de su agrado, fumaba nerviosamente su pipa, echando frecuentes
bocanadas de humo con gesto de enojo; pero cuando le gustaba, inhalaba lentamente el humo y lo lanzaba formando
nubes ligeras y plácidas. A veces llegaba a sacarse la pipa de la boca, dejando que el oloroso humo girara
en volutas alrededor de su nariz, inclinando la cabeza en señal de perfecto asentimiento.
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Buscó en vano al sabio Nicolás Vedder, el de la ancha cara, la doble mandíbula y la larga
pipa holandesa, que acostumbraba fumar en vez de echar discursos tontos, o a Van Bummel, el maestro de escuela,
que les leía en voz alta el contenido de una vieja gaceta.
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Balt Van Tassel... Su mujer estaba demasiado ocupada con la casa y el cuidado del gallinero, pues, como decía
muy sabiamente, los patos y los gansos son tontos y hay que vigilarles, mientras que las muchachas pueden cuidarse
a sí mismas. Mientras esta diligente mujer daba vueltas por la casa o trabajaba en la rueca, el honrado
Balt fumaba su pipa, observando la veleta de madera que coronaba el depósito.
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Todos estos relatos, contados en ese bajo tono de voz con el cual la gente habla en la obscuridad, así como
el aspecto de los oyentes, a los que sólo iluminaba algún destello casual de las pipas, impresionaron
profundamente a Crane.
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Por lo demás, y puesto que se trataba de un hombre honesto y de probada inteligencia, ninguno de los allí
presentes dudó de la veracidad de su relato, así que encendimos nuestras pipas con el excelente tabaco
Blase Moore's y nos dispusimos a escuchar atentamente.
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