Una profesión asociada al tabaco: el sumiller
Un artículo de www.larioja.com
19/1/2009
Humos caribeños.
Logroño
acoge hoy el Concurso Nacional HabanoSommelier, en el que 18 sumilleres lucharán por asumir la representación
de España en la final internacional de Cuba.
Los mejores sumilleres de España demostrarán sus conocimientos sobre los Habanos.Más allá
de la eterna coletilla a la que bastantes recurrimos -parafraseando a Sarita Montiel- cuando hablamos de fumar,
todo lo que rodea al tabaco, especialmente a los cigarros habanos, se ha convertido para muchos otros en una profesión.
Cada vez son más los restaurantes que, entre sus cartas, incluyen una dedicada exclusivamente a tabacos,
un servicio añadido en el que se conciben los cigarros artesanales caribeños como el colofón
perfecto de una buena comida o cena. Para acertar
en la elección, nada mejor que dejarse aconsejar por el sumiller.
Es, como puede suceder con el vino, un mundo especial. Con sus ritos, su tradiciones, sus pasos. Todo está
medido y forma parte de un proceso que analiza el encendido, el corte, el tiro, la combustión.... y que
se condensa en un las bocanadas necesarias para apurar el cigarro.
Esa liturgia es de obligatorio conocimiento para el grupo de 18 sumilleres que esta tarde se darán cita
en el Hotel F&G de Logroño en la final nacional del HabanoSommelier 2009. En juego estará la
representación de España en la final internacional que se celebrará en Cuba entre el 22 y
el 28 de febrero en La Habana.
Carlos Echapresto, sumiller del restaurante 'Venta Moncalvillo' de Daroca de Rioja, fue el ganador de la pasada
edición y formará parte de un jurado que someterá a un exhaustivo análisis los conocimientos
de los candidatos.
La primera parte de la prueba consistirá en un examen teórico de 15 preguntas que evaluarán
sus conocimientos sobre las diferentes marcas y vitolas de habanos. Los mejores afrontarán una prueba práctica
en la que adquirirán el protagonismo el encendido, el corte, la presentación del cigarro y su maridaje
con un destilado o licor y con el ágape previo.
Y es que, como el vino, una comida ligera exige un habano suave y si el banquete es contundente, la elección
del sumiller también ganará en fortaleza.
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