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La primera pipa de cerámica descubierta en
el Uruguay |
En base al ensayo del Ingeniero Mario A. Fontana
Company, denominado
"Una pipa de cerámica prehispánica con decoración grabada del Uruguay"
El primer trabajo publicado acerca de las pipas indígenas en
nuestro territorio fue en el año 1936 con motivo de la celebración del Tercer Congreso Internacional
de Historia y Geografía de América. El autor del ensayo denominado "Una pipa de cerámica
prehispánica con decoración grabada del Uruguay", fue el ingeniero Mario A. Fontana Company.

En la monografía se nos describe el hallazgo realizado en el
año 1935 en Punta Chaparro (zona oeste del país, departamento de Soriano), a pocos metros del mítico
"Higuerón de la Agraciada". En esa época, cerca de la costa del Río de la Plata
existía un monte nativo virgen en donde fue encontrada, entre las raíces de los árboles, el
objeto en cuestión.
Se trata de la primera pipa de cerámica encontrada en nuestro territorio, una pieza de 45.5mm. de longitud
máxima y 42.5mm. de altura máxima. El diámetro de la cazoleta es de 20mm. Fue "fabricada
en arcilla compacta y muy homogénea". "El objeto no ha sido pintado, y el color [...] es algo
así como aplomado". Su superficie está bien pulida, incluso conserva cierto brillo. La rama
horizontal, en su parte posterior, tiene un agujero que puede perfectamente recibir una boquilla, ya sea de caña
o del hueso de algún animal.
Pertenece al grupo de las pipas llamadas del tipo angular, y pesa 27 gramos. Tiene un fino trabajo de decoración,
que el autor caracteriza así:
- La quilla tiene un agujero perfectamente cilíndrico en el interior de la masa, destinado, indudablemente,
a recibir un cordoncito o tiento para suspender el objeto.
- Si colocamos la rama horizontal en posición vertical, nos presenta un perfil exterior que nos hace recordar
la forma de cierto tipo de urnas funerarias.
- Cuando la rama horizontal es colocada boca abajo se ha observado una semejanza morfológica con un caballito
de mar.
- Si colocamos la pieza de perfil, se destaca un contorno de cara antropomorfa, haciendo, el agujero de suspensión,
de ojo; y si la colocamos de frente, veremos la cara humana con dos ojos y una nariz de extraordinario relieve.
- A la cara le sigue una cabeza cuyas rayas representan el cabello, y las diagonales sus ataduras; y que el cuello
está adornado con cuatro collares paralelos.
- La decoración externa de la cazoleta se compone de rayas oblicuas, dispuestas más o menos paralelamente
de dos en dos y que abarcan casi toda la altura del mismo.
Al momento de realizado el ensayo la pieza no pudo ser datada con exactitud, ya que evidentemente no existía
clasificación tipológica alguna ni se había descubierto todavía la datación
por radiocarbono. Sin embargo, con el estudio estratigráfico, se concluyó que no se trataba de un
objeto milenario, sino más bien del período neolítico americano de época prehispánica.
Nota: el dibujo fue realizado por Rodolfo Maruca Sosa.