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Reportaje: Coleccionista de... pipas de fumar.
Excelente reportaje de ANDREU MANRESA para ELPAIS.COM
Un hombre que es la pipa
Joan Bonet, 'Bonet
de ses pipes', colecciona pipas y tabaco de fumar de todo el mundo.
Palma de Mallorca - 13/08/2008
Fue en una visita a la cárcel donde Joan Bonet descubrió su mundo, el que proviene del tacto sensual
de una pipa y de la lentitud del placer del consumo -arriesgado- del tabaco que sienten los fumadores en el clásico
artefacto de fuego cautivo. Bonet vio entre rejas la primera de las decenas de miles de cachimbas que han pasado
por sus manos desde 1936 hasta ahora. A la puerta de los 80 años aquel niño de la guerra aún
acaricia cazoletas fumadoras, humeantes, perfumadas y tibias. Las fabricó, las colecciona y las lleva prendidas
de la boca y acunadas en el puño.
Las pipas son su paisaje, le han dado su modo de subsistencia, le asignaron apodo, marca y seudónimo
Las pipas son su paisaje y condicionan su vida, le han dado su modo de subsistencia, le asignaron apodo, marca
y seudónimo. Joan Bonet Nadal (Manacor, 1929) para todos y los piperos de medio mundo es En Bonet de ses
pipes.
Entre los muros de su casa de Palma conserva una colección de cientos de pipas -fumadas- de todas partes
y de las marcas más señaladas. Además, tiene un catálogo incompleto de las cientos
de sus Bonet de Mallorca, desde las cabezas de toro de souvenir de la década de 1960 hasta las cinco estrellas
que disputaron después rango a las grandes firmas.
Las pipas propias no merecen un puesto singular, quizá la plegable
de bolsillo, la de poetas que se sostiene sola en la mesa, la femenina con un toque de nácar. El personaje
milita en la modestia y antes que él señala a otros coleccionistas que cree más relevantes
y singulares: de papel de fumar, ceniceros, postales o pipas de espuma de mar.
En Can Bonet de ses pipes -una casa de barrio popular de Ets Hostalets de Palma, abierta a todos aunque no un museo
público-, las pipas sin nombre, marca o detalles de lujo integran una serie propia: las populares de diversas
islas mediterráneas, de terracota o las de arcilla blanca de marinero de Holanda, de madera basta de Mallorca.
O las de muy antiguas melladas, halladas en el campo o en excavaciones. |
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Cariño especial siente por el zurrón de un pastor,
con el pedernal chispeante y el canuto de carbón para una cachimba rústica en la que ardía
tabaco de pota, autóctono, apestoso, que ahuyentaba mosquitos y espantaba contertulios.
Un mosaico multicolor está dispuesto en cuatro paredes y en la biblioteca. Es una constelación de
centenares de piezas, cajas metálicas de tabaco de pipa -redondas y cuadradas- de las muchas marcas internacionales
y sus mixturas distintas, todas vacías, catadas. Fueron todos los humos y sabores del mundo, del bourbon
a la manzana.
La pieza de madera trabajada que descubrió en su infancia en su visita a la cárcel no era de raíz
de brezo curado, sino que era basta, de tronco de almendro. Había sido obrada precariamente por el patriarca
Sebastià Bonet, un artesano de las perlas Majórica de Manacor, republicano encarcelado por los fascistas
de su ciudad Manacor en golpe de 1936.
El niño Bonet de ses pipes, de siete años, visitaba con su madre al padre preso, por sus ideas. Durante
varios años efectuó un penoso recorrido por cárceles y campos de trabajos forzados de Mallorca
y el ominoso campamento penitenciario de Formentera, el campo de concentración atroz del franquismo en una
isla sólo con sal, sol y mar.
El primer pipero, Sebastià Bonet, con otros presos compañeros forzados montó un taller de
pipas en la cárcel, precario, en el que a falta de motores los tornos y funcionaban a pedal, de bicicleta.
En libertad condicional, desterrado y postergado, el viejo Bonet, con su mujer y su hijo Joan montaron un micronegocio,
la producción de pipas. Así 40 años. Algunas de las máquinas del taller doméstico
fueron herramientas de una fábrica que fue militarizada.
La primera cachimba de la cárcel está en la raíz y la razón de toda su trayectoria
de artesano fabricante en familia hasta su jubilación. Por convicción y coherencia se decantó
por ser un activista, militante cultural y antifranquista sin maximalismos.
El coleccionista ejerce de sacerdote tolerante de la cada vez menos pública y notoria de los fumadores en
pipa. En la década de 1970 hizo una gran fumada por la paz, una gran pipa de calabaza y tinaja para una
multitudinaria celebración que presidió Camilo José Cela. El Rey fumó en secreto pipas
de Bonet y muchas personalidades mundiales las tuvieron como prenda. Humilde, relativiza sus méritos y el
de sus obras. Escribe libros de divulgación, literatura popular y de ficción. Mantiene una web y
colecciona palabras mallorquinas en declive, en especial aprecia noltros (nosotros) viejo pronombre personal, colectivo.
Los datos
- Cientos de pipas de fumar y cajas de tabaco de todo el mundo.
- Libros: Les rondalles de la pipa (1978), ...I fumant en pipa (1981), Pipades i vivències (1983) y Las
Pipas (1989).
- 'Web': http://www.bpipaclub.com/jbonet.htm
Nota: La imágen de Joan Bonet en su casa de Palma es de TOLO RAMON
Para leer el reportaje en su lugar de orígen (pulse el ratón en la siguiente dirección): www.elpais.com
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